Capitalinas y chiricanas no quieren usar sus apellidos de casadas

14/1/18 - 12:00 AM
Según los expertos, este fenómeno no es por falta de amor o respeto a la pareja, sino por una lucha en la que se respete a la mujer como una figura individual y no como un objeto del esposo.

Las panameñas buscan seguir el curso de los movimientos internacionales en pro de los derechos igualitarios de la mujer. /Foto Archivo

  • Yaissel Urieta Moreno | [email protected] | @yai_urieta                                            

Panamá y Chiriquí son las provincias en donde las mujeres menos utilizan el apellido de casada, según datos del Tribunal Electoral (TE).

Este desafío de las mujeres por conservar su apellido paterno, estando casadas, es visto como influencia de los movimientos feministas del mundo.

En Panamá, "el Código de Familia establece que la mujer, al momento de solicitar su documento de identidad, determinará si quiere utilizar el apellido del esposo", explicó Sharon Sinclaire de Dumanoir, directora nacional de Registro Civil del TE.

Es aquí donde entra la lucha de diferencias sociales, culturales y educativas de la pareja.

Aunque Sinclaire de Dumanoir admite que en Panamá son más las mujeres que utilizan el apellido de casadas, las capitalinas y chiricanas marcan una tendencia a no utilizarlo.

Para la chiricana María Saavedra, de 29 años de edad, "estar casada no es sinónimo de pertenecerle a alguien, sino de compartir".

Mientras, para Julia Díaz, llevar el 'de' en su apellido es perder esencia como mujer para darle gusto a un hombre y sentirse como objeto. "Eso se deja para nuestras madres y abuelas".

En tanto, el sociólogo José Lasso, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), cree que "el no uso del apellido de casada responde a rebelarse frente a las estructuras institucionales patriarcales que datan de hace muchos años".

Al representante de Flacso no le sorprende que las chiricanas y capitalinas estén en esa lucha por no usar el apellido de casada. "Las mujeres están con gran nivel educativo y participación de programas feministas".

Tanto para Lasso como para el sicólogo Carlos Rowe, el apellido de casada establece una relación de propiedad al llevar el 'de'.

"Tiene la preposición 'de', que significa pertenencia, es una connotación bastante arcaica, pero se utiliza para la vinculación civil de dos personas", puntualizó Rowe, especialista en sicología familiar.

A esto se le suma que el apellido que siempre acompañará a la mujer será el que le hereda su padre.

Esto también juega un papel en contra para las feministas, ya que aquellas que no se sientan identificadas con su figura paterna buscarán ponerse el apellido de su esposo, sin dudarlo.

Problemas

Cuando una pareja tiene visiones diferentes, el hombre machista y la mujer feminista, llega el punto en el que una unión puede disolverse antes de realizarse.

"Si el hombre tiene el pensamiento de que está adquiriendo a alguien, está equivocado. En caso tal que ella se resista, debe prevalecer la comunicación de pareja", sentenció Rowe.

A pesar de todas las voces que hay en contra de llevar el apellido de casada, la representante del Tribunal Electoral admitió que "la realidad es que la mayoría de las mujeres en Panamá usan el apellido de sus esposos, mucho más de las que no lo utilizan".

Datos

La firma

La forma de presentar el nombre legal es optativo para cada mujer; no hay ninguna regla que diga como se debe firmar.

Discusiones

Siempre habrá choques con las visiones patriarcales del hombre que no entiende que ambos tienen derechos por igual.

Genérico

En el país, exceptuando a Chiriquí y Panamá, el resto de las provincias no tiene números en contra de utilizar el apellido de casada.

Amor

Según los expertos, la decisión o no de llevar el apellido prestado no tiene nada que ver con el amor y relaciones sanas.