Reivindicación

9 de Enero: apartamiento y conciencia

09/1/18 - 12:00 AM
Hay que levantar bustos sobre cada uno de los caídos en la gesta. No puede reducirse el recuerdo de esa proeza únicamente a la celebración de ceremonias y de discursos.

  • Jorge Luis Macías Fonseca/[email protected]                                            

Se cumplirá más de medio siglo de un hecho histórico -tal vez- el más estelar del periodo de la República panameña. Precedido por una serie de acciones de contenido eminentemente nacionalista, las cuales constituyeron la sustancia de un combativo movimiento popular, fundamentalmente encabezado por el sector estudiantil, el 9 de Enero de 1964, apareció como el punto óptimo de eclosión de las fuerzas comprometidas con el interés y la dignidad nacional.

El sacrificio físico con la muerte de compatriotas, el dolor profundamente sentido, la valentía que dan los ideales, la sangre derramada y el rompimiento de relaciones diplomáticas con la potencia norteamericana, fueron lo suficiente para decirle alto y claro al mundo que por encima de todo estaba el orgullo de patria, el sentimiento de país y el derecho soberano y de autodeterminación sobre su destino. Pero igual ponía de manifiesto el papel de usufructuar y de vasallaje con que los imperios, como el de EE.UU. imponía su “lógica” en detrimento de los países y de su accionar avasallador en contra de ellos.

El territorio en su conjunto sintió y rechazó la afrenta perpetrada por el poderío estadounidense. En la capital se sintió el peso del ultraje con las muertes de 22 jóvenes , igual pasó en Colón que también puso mártires (Celestino Villarreta, Renato Lara y Maritza Alabarca) y de la misma manera en Coclé (Ezequiel González Meneses) que dio su cuota.

El 9 de Enero de 1964 signó una fase distinta que llevó finalmente a terminar con la presencia física y presencial norteamericana en Panamá, a la recuperación del canal y su zona y, por supuesto, a la reivindicación del decoro nacional.

Pero, ¿qué ha ocurrido con la memoria de este acontecimiento?, ¿se ha hecho lo justo para ponderarlo?, ¿ la juventud ha captado en su dimensión el valor de este suceso?

No cabe duda que hay un déficit de conocimiento de este acontecimiento. Tal y como ocurre en el país, la exaltación de los hechos históricos que deben darle materia a la conciencia nacional como el del 9 de Enero, son tratados tangencialmente en escuelas y colegios, mientras que los grupos organizados, muchos de ellos en busca de protagonismo, se rasgan las vestiduras para aparecer y parecer consecuentes durante la fecha alusiva al evento.

No hay una acción sostenida en el país para mantener vivo el recuerdo de la acción heroica de los hombres y mujeres de enero de 1964. Hace falta un museo que recoja toda la vivencia de esa inmolación, igualmente un cuadro bien llevado del martirologio de esos héroes y urgentemente la creación de un seminario permanente y obligatorio en todas las carreras en los niveles medio y universitario público y privado. Hay que levantar bustos sobre cada uno de los caídos en la gesta. No puede reducirse el recuerdo de esa proeza únicamente a la celebración de ceremonias y de discursos.

Bien sostenían L. Hosak y Otros que: “La historia que trata sobre aspectos gloriosos y trágicos del pasado, ha sido siempre un medio eficaz para el desarrollo de la conciencia y del estímulo ideológico de las pequeñas naciones oprimidas, e incluso es posible decir que ha sido un arma poderosa en la lucha de estas naciones por su libertad y su soberanía.”

Docente universitario.