Rechazo

Respuestas latinoamericanas

14/9/17 - 12:00 AM
Hablamos español, bailamos el tamborito, nuestras fronteras son Costa Rica y Colombia, el Canal interoceánico está en medio de nuestra república, y no somos dueños de toda nuestra soberanía. Por qué Venezuela, Latinoamérica no es totalmente libre de sus destinos sin riesgos inconcebibles. ¿Acaso podemos intervenir en las instituciones de nuestro vecino, en sus relaciones sociales internas que todavía dan muestras antisociales? Las amenazas injerencistas deben terminar; la autoridad puede ser en nuestra propia casa, no en la del vecino.

  • Jorge Puente Blanco | [email protected] |                                             

Todos los Gobiernos latinoamericanos, sin excepción, han rechazado la amenaza de intervención militar del presidente norteamericano contra la hermana república y pueblo venezolano. Unos con declaraciones bien explícitas con respecto a la soberanía de aquella nación suramericana, y las condiciones de paz que deben prevalecer en el continente; incluso Naciones Unidas se ha unido al coro internacional. Otros, con rechazo mediatizado.

No es menos cierto que durante los últimos siglos la expansión territorial de los Estados Unidos de Norteamérica se aplicó sobre México y Puerto Rico. Intervino en la guerra de independencia de Cuba, a la que impuso su dominio solapado, y en los mismos tiempos cayó sobre Panamá. Esta historia es bien conocida, y los altísimos costos de todo tipo que sufrimos.

Cambiaron los métodos, y nos convertimos en el patio trasero. Pero resulta el colmo un retroceso de esa magnitud en el siglo actual. Como el precedente del presidente Obama, que declaró la revolución venezolana una amenaza para su nación.

Me pregunto, cuándo podremos vivir en paz. Todavía los panameños sufrimos la enmienda De Concini; en determinadas condiciones o decisiones similares, estaremos más cerca de la amenaza actual contra Venezuela.

Es que el territorio norteamericano no se detuvo en el río Grande, todavía la expansión, expresa o solapada, no ha terminado. Los venezolanos, panameños no podemos disponer de soberanía plena, salvo advertencias o amenazas, esa es la razón del rechazo, incluso de Naciones Unidas a Washington.

Hablamos español, bailamos el tamborito, nuestras fronteras son Costa Rica y Colombia, el Canal interoceánico está en medio de nuestra república, y no somos dueños de toda nuestra soberanía. Por qué Venezuela, Latinoamérica no es totalmente libre de sus destinos sin riesgos inconcebibles. ¿Acaso podemos intervenir en las instituciones de nuestro vecino, en sus relaciones sociales internas que todavía dan muestras antisociales?

Las amenazas injerencistas deben terminar; la autoridad puede ser en nuestra propia casa, no en la del vecino.

Las relaciones internacionales deben regirse por el respeto mutuo para las soberanías y el bienestar. Estas son las bases para recibir al vicepresidente del Norte, en un continente de paz; como advirtió el general Torrijos, no somos ni nunca seremos un Estado asociado ni colonia o protectorado ni queremos agregar una estrella a la bandera de los Estados Unidos.

Cada país, república, incluso región tiene su historia, costumbres, credos idiosincrasia, condiciones propias dignas de respeto, y en muchos casos de admiración, lejos de cualquier tipo de imposición.

Escritor y arquitecto.