Análisis

El tercer actuario

20/6/18 - 12:00 AM
...no solo se trata de establecer las expectativas medias de vida después de las edades de jubilación, se trata de hacerlo por género y por estratos (de la distribución del ingreso).

  • Juan Jované | [email protected] |                                             

El nombramiento por parte del Ejecutivo del tercer actuario de la Caja de Seguro Social (CSS) abre la posibilidad de que finalmente se adelante el estudio actuarial del programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), por tanto, se hace necesario establecer bajo qué condiciones se debe realizar dicho estudio.

Sobre todo, resulta importante destacar que el mismo no debe convertirse en un proceso sesgado, excluyente y carente de contenido democrático, dirigido hacia trayectorias guiadas a la destrucción de los enfoques solidarios.

Esta posibilidad está contenida en la visión tecnocrática propuesta por el PNUD en su documento "Análisis de entrevistas con algunos actores clave y propuesta metodológica de proceso" de enero de 2017, en el que se propone que un año antes del inicio del diálogo sobre la CSS se conforme un comité técnico de hasta nueve personas – obviamente nombrado por autoridades sesgadas hacia las soluciones no solidarias – que "formulará escenarios y opciones para que sean examinados y evaluados por la mesa de diálogo".

Para entender esto con más claridad, vale la pena recordar algunos elementos esenciales en la realización de la valuación actuarial de los sistemas de pensiones.

En primer lugar, como lo señala la guía técnica del Modelo de Pensiones de la OIT (1998), la realización de un análisis certero de un programa de pensiones por invalidez, vejez y muerte precisa de un modelo económico que permita establecer a futuro elementos tales como las tasas de crecimiento de la economía, el empleo, la productividad y la masa salarial, entre otros.

Es obvio que se trata de un análisis del futuro de la economía y la distribución del ingreso, es decir, del propio estilo de desarrollo, el cual no puede ser dejado en manos de los "técnicos".

La experiencia muestra que la Ley 51 de 27 de diciembre de 2005 fue impuesta con el supuesto de que en el futuro la economía crecería a tasas muy bajas, hecho claramente refutado por la realidad.

Obviamente, se trató de una estratagema ideada por el gobierno de turno y los sectores económicamente dominantes, dirigida a imponer una reforma antidemocrática.

Así mismo, un estudio certero de los programas de pensiones por invalidez, vejez y muerte precisa de un modelo demográfico que permita realizar proyecciones válidas.

En este caso, a nuestro juicio, no solo se trata de establecer las expectativas medias de vida después de las edades de jubilación, se trata de hacerlo por género y por estratos (de la distribución del ingreso).

Esto último, dado que, como se ha comprobado internacionalmente, el nivel de ingresos está positivamente correlacionado con la expectativa de vida. No tener esto en cuenta seguramente llevará a "soluciones" sesgadas contra los más vulnerables.

El estudio de valuación actuarial del programa de IVM no puede ser realizado como un trabajo exclusivamente técnico – gubernamental.

Muy por el contrario, desde la misma formulación de las premisas demográficas y económicas debe estar asegurada la participación de los trabajadores cotizantes.

Más aún, el proceso debe iniciarse con un debate democrático sobre el tipo de sistema de seguridad social al que aspiramos los panameños y panameñas.

Economista.